| La Cesárea en la perra y en la gata |
Simón Martí Angulo
LA CESÁREA
INDICACIONES DE UNA CESÁREA
En primer lugar y continuando el tema anterior, deberemos conocer en que situaciones la cesárea es correcta y debe ser aplicada:
Que
tenemos que tener en cuenta antes de realizar una cesárea.
Consideraciones preanéstésicas
Consideraciones en la madre: La disminución del volumen
pulmonar se produce por desplazamiento anterior del diafragma como consecuencia
del útero grávido, lo que conlleva una disminución del volumen residual
(capacidad funcional residual), esta disminución es del 20 al 25% en algunos
casos, y conduce a una disminución de las reservas de oxígeno en un momento en
que las demandas son de un 20 a un 35% superiores. La disminución de la
capacidad funcional residual junto con un aumento de las demandas de oxígeno
predisponen a la hembra a una hipoxia materna en caso de que la respiración se
deprima. Durante la gestación se produce
también un aumento de la ventilación pulmonar que da lugar una disminución de la
presión de CO2. Esta posible alcalosis respiratoria es compensada por
el riñón, de forma que el Ph materno no llega a verse afectado debido a la
compensación renal. Durante el primer estadío del
parto se puede producir un aumento adicional del volumen minuto, como
consecuencia de un incremento de la frecuencia respiratoria motivada a su vez
por la ansiedad y el dolor de las primeras contracciones del parto, esta
hiperventilación añadida hace caer la presión de CO2, y puede dar
lugar a un aumento del Ph y conforme avanza el parto producir una acidosis
metabólica. En la hembra gestante normal el
volumen sanguíneo está aumentado de forma que tenga unas reservas suficientes
para poder compensar las pérdidas de fluidos y de sangre que se producen durante
el parto. En condiciones normales tanto la
perra como la gata son resistentes al síndrome de hipotensión supina que se
produce por compresión parcial de la vena cava y de la aorta abdominal cuando se
posicionan en decúbito dorsal. Pero en muchos casos si hay deshidratación o
hemorragia abundante, y si además se acompaña de la inhibición de los mecanismos
de compensación de la madre que producen los fármacos anestésicos, vamos a tener
un riesgo alto de que se produzca el síndrome de hipotensión supina. Se debe reducir lo más posible
el tiempo en decúbito dorsal, por lo que posicionaremos al animal ladeado
ligeramente hacia la izquierda o hacia la derecha. También es conveniente
administrar una solución cristaloide de lactato de Ringer por vía intravenosa a
una velocidad de 10/20 ml/kg/h. Además debemos tener en cuenta
que los animales a los que vamos a realizar la cesárea normalmente tienen el
estómago lleno y en la mayoría de los casos no vamos a poder saber cuantas horas
hace que han comido por última vez. Una de las características de la hembra
gestante, es que tiene reducido el tiempo de vaciado gástrico; esto da lugar a
que tengan mayor riesgo de tener vómitos y regurgitaciones durante la anestesia.
El uso de cimetidina y metoclopramida en la fase preanestésica nos ayudará a
evitar estos problemas. Como en la mayor parte de los
casos tenemos ante nosotros un paciente que lleva varias horas de esfuerzo
intenso y que suele manifestar cansancio físico, se deberá antes de la anestesia
realizar pruebas de laboratorio que nos darán información sobre el estado del
animal antes de someterlo a la anestesia. Algunas de estas determinaciones
serían: hemograma completo, densidad urinaria, urea, glucosa, y calcio. Consideraciones en los
fetos: Debemos tener en cuenta que las
vías metabólicas fetales y en especial la actividad hepática y la función renal
son inmaduras y por tanto su eficacia detoxicadora o de metabolización de
cualquier droga está muy disminuida en comparación con un animal adulto. Además
la mayoría de sangre que retorna al feto vía placenta no pasa por el hígado
materno, sino que existe un bypass por el ductus venosus y entra en la vena cava
inferior. Del 34 al 91% de la sangre de la vena umbilical no pasa por el
hígado. De igual manera el sistema cardiovascular y el de termorregulación no
tienen suficiente capacidad de compensación ante agresiones o cambios externos.
Otro aspecto importante a
considerar es la viabilidad fetal preanestésica antes de someter a la madre a
una cirugía, ya que en caso de que los cachorros estén muertos evitarnos
preocupaciones desagradables acerca del protocolo anestésico que hemos usado Foto 1: En la
Radiografía se aprecia un solo cachorro en presentación posterior. Síndrome del
cachorro único. ANESTESIA
El principio del que hemos de
partir es que TODAS las drogas atraviesan la barrera placentaria en mayor
o menor grado, principalmente por difusión. La velocidad de difusión y la
cantidad de anestésico que llega al feto dependen del gradiente materno-fetal,
el flujo sanguíneo uterino y fetal, el peso molecular de la droga, la unión a
proteínas, su solubilidad lipídica y el grado de ionización. La concentración
materna de anestésico aumenta con altas dosis totales, con anestésicos de baja
velocidad de metabolización y la administración de drogas en áreas muy
vascularizadas. Aquellos anestésicos con un alto grado de ionización, alta
solubilidad lipídica, bajo peso molecular, y poco unidos a proteínas plasmáticas
son los que con más facilidad atraviesan la barrera placentaria. Una vez
atravesada la placenta el efecto sobre el feto depende de la captación por parte
de los cachorros del anestésico, su distribución, su metabolismo y su
eliminación. Los anestésicos afectan al feto directamente al atravesar la
barrera placentaria e indirectamente alterando la función cardiorespiratoria
materna. La depresión cardiorespiratoria materna y fetal es dosis-dependiente
por lo que deberemos usar las dosis mínimas de drogas anestésicas. Sea cual sea el protocolo anestésico que utilicemos para la
cesárea nos debe asegurar un plano quirúrgico adecuado en la madre y la mínima
depresión posible en los cachorros. La elección del protocolo anestésico más
adecuado va a depender principalmente del estado de la madre y sobretodo de la
técnica con la que más esté familiarizado el cirujano veterinario. La ténica
anestésica que vamos a describir a continación es aquella con la que estamos mas
familiarizados y que nos ofrece mas confianza basándonos en nuestra experiencia
clínica. La rapidez en la cirugía también es un factor importante ya que cuanto
más tiempo tengamos anestesiada a la madre vamos a incrementar proporcionalmente
la depresión de los cachorros y aumentaremos el riesgo de asfixia. En resumen, debemos anestesiar con precaución ya que la
depresión fetal y la reducción de la viabilidad son directamente proporcionales
al grado de depresión materna. En el caso que sospechemos la existencia de
muerte fetal por infección uterina debemos administrar antibióticos de manera
profiláctica como la cefazolina a dosis de 20mg/kg vía intravenosa.
ANESTESIA
en la perra
El principio del que hemos de
partir es que todas las drogas atraviesan la barrera placentaria en mayor o
menor grado. Una vez atravesada la placenta el efecto sobre el feto depende de
la captación por parte de los cachorros del anestésico, su distribución, su
metabolismo y su eliminación. Los anestésicos afectan al feto directamente al
atravesar la barrera placentaria e indirectamente alterando la función
cardiorespiratoria materna. La depresión cardiorespiratoria materna y fetal
es dosis-dependiente por lo que deberemos usar las dosis mínimas de drogas
anestésicas. Principios generales. Colocación inmediata de un
cateter intravenoso, a continuación empezaremos el aporte de fluidoterapia
mediante soluciones cristaloides, ringer lactato vía endovenosa a dosis de 10-20
ml/Kg y realizaremos una preoxigenación antes de la inducción. Utilizamos los anticolinérgicos,
la Atropina o el Glicopirrolato Ambos pueden administrarse como
premedicación en aquellos casos en que la madre presente una gran secreción
salival o bradicardia, así mismo nos va a servir para evitar los reflejos
vagales que se producen al sacar el útero grávido del abdomen. La gata es
todavía más sensible a los reflejos vagales, por lo que el uso de
anticolinérgicos es más recomendable. La atropina la utilizaremos a dosis de
0,02/0,1mg/kg en la perra, y de 0,045-0,1mg/kg en la gata vía subcutánea. El
glicopirrolato lo utilizaremos a dosis de 0,01mg/kg vía intramuscular. La
ventaja de éste sobre la atropina es que no atraviesa la barrera placentaria de
forma que no altera la frecuencia cardiaca del feto. Inducción anestésica: Con respecto a los tranquilizantes no los utilizamos
siempre. La acepromacina produce hipotensión por lo que disminuye la
vascularización uterina y creemos que no es muy conveniente utilizarla, por lo
que prefirimos el diacepam a dosis 0.1-0.3 mgr/Kg vía intravenosa, pero solo lo
utilizamos en perras o gatas que estén muy nerviosas o intranquilas. Los agentes anestésicos
inductores tienen un rápido efecto debido a que cruzan con facilidad la barrera
hematoencefálica, del mismo modo que también cruzan la barrera placentaria.
Siempre son causa de una depresión fetal y neonatal que dependerá del anestésico
utilizado, la dosis, y el tiempo que transcurrirá entre la inducción y la salida
de los cachorros. El Propofol es sin duda el anestésico que nos parece mas
adecuado para realizar la inducción anestésica. Es un derivado de alquil-fenol
entre cuyas propiedades está que presenta un efecto de corta duración que lo
hace muy útil para realizar la inducción anestésica en las cesáreas. Se utiliza
en la perra en forma de bolo intravenoso a una dosis de 4 mgr/Kg. si lo
utilizamos con la aplicación previa de diacepam a dosis 0.1-0.3 mgr/Kg vía
intravenosa, Si no usamos tranquilizantes el propofol va una dosis de 6mg/Kg,
esta dosis es en la mayoría de los casos suficiente para inducir la anestesia y
permitirnos la intubación del animal. Es imprescindible una intubación
extremadamente rápida y una oxigenación inmediata, ya que la apnea transitoria
que produce el propofol produce una hipoxia y acidosis metabólica en el feto. No
está indicado el mantenimiento con propofol porque vamos a disminuir la
viabilidad de los neonatos. Con esta inducción obtenemos
aproximadamente 18 minutos de anestesia que nos permitirán en la mayoría de los
casos realizar la extracción de los fetos del útero para después mantener la
anestesia con agentes inhalatorios. La utilización del propofol nos ha dado muy
buenos resultados; por un lado hemos obtenido una alta viabilidad de los
cachorros, y por el otro, hemos obtenido una rápida recuperación anestésica de
la madre que hace que podamos poner a mamar a los cachorros lo antes posible.
Mantenimiento Anestesia inhalatoria: La anestesia general inhalatoria
es una técnica que la mayoría de los clínicos dominamos bien. Además, tiene la
ventaja de que nos permite la intubación traqueal, que nos mantiene controladas
las vías aéreas de la madre y es la manera ideal para administrar el oxígeno. Como hemos comentado antes
durante la gestación se aumenta la frecuencia respiratoria y se disminuye el
volumen pulmonar, por lo que la concentración en los alveolos de la anestesia
inhalatoria es mayor en los animales gestantes que en los no gestantes por este
motivo las dosis deberán disminuir en las cesáreas, para evitar un
sobredosificación. . Utilizamos como agente
inhalatorio el isofluorano a dosis del 2 al 3% ya que se elimina en su mayor
parte en la respiración y sólo se metaboliza en un 1%. Todos los anestésicos
inhalatorios cruzan rápidamente la barrera hemato-encefálica y por tanto también
la barrera placentaria. La depresión cardiovascular, al igual que en la mayoría
de anestésicos, depende de la profundidad y duración de la anestesia. La
concentración alveolar de anestésicos inhalatorios aumentan mucho más
rápidamente en la hembra gestante que en la que no lo está, debido al incremento
de las respiraciones por minuto y la disminución del volumen pulmonar que se
produce.
Los principios generales son los mismos que el la perra y consisten en: Colocación de un cateter
intravenoso Comenzar lo mas pronto posible
con la fluidoterapia, mediante soluciones cristaloides iv. como Ringer lactato a
dosis de 10-20 ml/Kg Preoxigenar si es posible antes
de la inducción
Utilizamos
Glicopirrolato a dosis de 0,005-0,011 mg/Kg por vía subcutánea o
intramuscular
y butorfanol a dosis de 0,2-0,4 mg/kg sc o im. Utilizamos una combinación de
diacepan a dosis de 0,27 mg/Kg más ketamina a dosis de 5,5 mg/kg. Mediante isofluorano y si es posible una vez que hallamos
extraído a los fetos.
Tabla 1: Otros protocolos
anestésicos prácticos en la perra y en la gata
PROTOCOLO 1
(Anestesia epidural)
PROTOCOLO 2
(Neuroleptoanalgesia)
PROTOCOLO 3
(Anestesia general)
PERRA
Premedicación
Atropina/ Ringer-Lact.
Primperan/cimetidina
Preoxigenación
Sedación
diazepam + propofol
Epidural
Lidocaina/Bupivacaina
Premedicación
Atropina/Ringer-lact.
Primperan/cimetidina
Preoxigenación
Neuroleptoanalgesia
Diazepam + Metadona
Anestesia (caso nec.)
tiopental/propofol
Halotane/Isofluorane
Premedicación
Atropina/RingerLact.
Primper./cimetidina
Preoxigenación
Preanestesia
Butorfan./Bruprenor.
Diazepam
Anestesia
Propofol
+/- halotane/isofluor.
Premedicación
Atropina/RingerLact.
Primperan/cimetidina
Preoxigenación
Preanestesia
Diazepam
Anestesia
Tiopental
Halotane/Isofluor
GATA
Premedicación
Atropina/Ringer-Lact
Primperan/cimetidina
Preoxigenación
Sedación
Acepromazina + ketam.
Mantenimiento
Lidocaina/Bupivacaina
Premedicación
Atropina/Ringer-Lact
Primperan/cimetidina
Preoxigenación
Neuroleptoanalgesia
Diazepam + Butorfanol
Anestesia
Ketamina/anest. local
Halotano
Premedicación
Atropina/Ringer-Lact
Primperan/cimetidina
Preoxigenación
Anestesia
Ketamina/diazepam
Halotane/Isofluorane
Foto 2. Colocamos a la perra en
posición de cúbito lateral para evitar el Síndrome de hipotensión supina. En
esta posición realizaremos el rasurado y el lavado aséptico. TÉCNICA
QUIRÚRGICA Preparación del paciente: Lo primero que haremos será
rasurar y realizar una correcta preparación y limpieza de la zona abdominal
donde vamos a realizar la intervención quirúrgica. Esto lo haremos antes de
empezar la inducción anestésica con el objeto de reducir al máximo el tiempo que
va entre la inducción hasta la extracción de los fetos. También en este momento
aprovecharemos para realizar una preoxigenación de la perra o de la gata, si
ello es posible, antes de la inducción. Técnica quirúrgica: Colocaremos a la hembra en la
mesa de cirugía en posición de decúbito dorsal y en aquellas hembras de más de
30 kilogramos sería conveniente el lateralizar su cuerpo hacia un lado unos 10º
a 15º para evitar que todo el peso del útero grávido caiga encima de la vena
cava y de esta manera evitar el síndrome de hipotensión supina ya comentado.
Empezaremos a anestesiar al paciente empleando el protocolo general que antes
hemos mencionado que es el que nosotros consideramos más conveniente y siempre
teniendo en cuenta reducir al mínimo la depresión neonatal. Aplicamos un lavado
aséptico final en toda la zona de abdomen y a continuación realizamos una incisión que va desde la zona
craneal al ombligo hasta el pubis. Una vez hecha la incisión elevaremos el
músculo recto externo a través de la línea alba con el objeto de evitar
lesionar el útero. A continuación, extraeremos los dos cuernos uterinos grávidos
levantándolos con mucho cuidado y evitando realizar una presión brusca sobre los
cuernos ya que los vasos uterinos se rompen con facilidad, y el útero también
puede desgarrarse. Aislamos el útero del resto del abdomen con paños de tercer
campo y antes de realizar la incisión en el cuerpo uterino lo levantaremos para
evitar lesionar al neonato. La incisión en el cuerpo uterino debe ser
suficientemente larga para prevenir el desgarro uterino durante la extracción
del feto. Vaciaremos cada cuerno empujando
a cada feto con cuidado hacia la incisión y una vez lleguemos a esta,
extraeremos al feto con mucha suavidad sujetando el útero, y a continuación
romperemos el saco amniótico y colocaremos una pinza mosquito en el cordón
umbilical cada vez que extraigamos cada neonato. En lo posible debemos evitar la
contaminación del abdomen y de la zona quirúrgica con los líquidos procedentes
del útero y pasaremos cada neonato a un ayudante para que realice la
recuperación neonatal. En el caso de que no se haya separado la placenta al
extraer al neonato debemos separarla con cuidado desde la pared uterina para que
no se produzca una hemorragia abundante. Antes de cerrar el útero palparemos el
canal pélvico y extraeremos los feto que se localizan en este lugar.
Administraremos oxitocina a dosis de una a cinco unidades vía intramuscular o
intravenosa en perras y a dosis de 0,5 unidades vía intramuscular o intravenosa
en gatas donde podemos repetir la dosis pero sin superar las tres unidades como
dosis total. También podemos utilizar maleato de ergonovina a dosis de 0,02-0,1
mg/kg, im. La oxitocina se debe administrar también si hay hemorragia del
endometrio comprimiendo además las paredes uterinas. A continuación lavaremos el
útero para eliminar los coágulos que estén adheridos. Cerraremos la incisión
uterina con sutura absorbible del 3-0. Suturaremos la pared uterina en dos capas
con material reabsovible 2-0 o 3-0 en función del tamaño del animal y aguja
circular. La primera capa será un patrón simple continuo de aposición sin
penetrar en el lumen. En la segunda capa utilizaremos un patrón continuo tipo
Cushing o Lembert de inversión. Este patrón no causa ningún tipo de
adherencias. Podemos cubrir la incisión con omento en caso de no usar un patrón
de reinversión. Otro tipo de sutura a utilizar sería una sutura de Schmieden
afectando todas las capas que como principal ventaja
tiene su rapidez y la ausencia de adherencias. Una vez terminada la sutura
lavaremos el campo operatorio, quitaremos los paños de campo reemplazándolos
por unos nuevos y limpiaremos el abdomen sobre todo si se ha producido
contaminación por derrame del contenido uterino; y siempre antes de cerrar,
cubriremos la herida uterina con omento. Cerramos la pared abdominal en tres
capas, una sería la fascia del recto abdominal, otra sería la unión del tejido
subcutáneo y de la grasa y finalmente cerraríamos la piel empleando una sutura
intradérmica. Con eso evitamos dejar al aire cabos de sutura que puedan irritar
a los neonatos. Finalmente lavaremos la piel con antiséptico limpiando de sangre
y de detritus toda la zona del abdomen y de las mamas. Resucitación o cuidados
neonatales 1.-Limpieza de la cabeza y vías
respiratorias de cualquier membrana o fluido que pudiera existir. Esto puede
conseguirse mediante aspirado abriendo la boca del pequeño mediante presión con
los dedos en los carrillos o bien sujetando al cachorro
[C1]por la
cabeza y el cuello y dirigiendo la cabeza hacia el suelo suavemente intentar que
expulsen cualquier resto que obstruya sus vías respiratorias. El mismo
procedimiento puede realizarse utilizando una jeringa para aspirar los fluidos
de la faringe. 2.-Frotar y secar al animal con
una toalla, con lo que conseguiremos secar al cachorro y evitar que pierda
temperatura rápidamente y al mismo tiempo estimular las primeras inspiraciones.
Unas mucosas rosadas y un pulso fuerte son signos de buen pronóstico. 3.-Mantener a los pequeños a una
temperatura de 30 a 32 ºC para que no pierdan temperatura y colocarlos junto a
la madre tan pronto como sea posible. Una bombilla de infrarrojos, una manta
eléctrica, o bolsas de agua caliente son un buen sistema. 4.-Aquellos recién nacidos que
tengan las mucosas cianóticas pueden ser conectados mediante una mascarilla a
oxígeno, pueden llegar a ser intubados con una pequeña sonda o bien puede usarse
una bolsa de plástico transparente conectada a la salida de oxígeno, en caso de
severa depresión respiratoria o apnea. En algunos casos la aplicación
de Doxapram o Naloxona será beneficiosa por vía intramuscular, sublingual o bien
intravenosa (vena umbilical). La naloxona es fácilmente absorbida por las
mucosas. De 1 a 2 gotas en gatitos y de 1 a 5 en cachorros de doxapram son
suficientes para estimular la respiración. La Naloxona sólo será útil en caso
de que se hayan utilizado fármacos opioides. 5.-Deberemos controlar la
frecuencia cardíaca que nunca deberá ser inferior a los 90 ppm. En caso que
este hecho se produzca administraremos atropina en dosis de 0.02 mg IM.
Comprobaremos la ausencia de malformaciones congénitas en los pequeños: paladar
hendido, ano imperforado, etc. 6.-Tan pronto como sea posible
pondremos a la madre junto con los cachorros una vez se haya recuperado
totalmente de la anestesia. Si la madre rechaza a los cachorros puede frotarse
restos de placenta en su morro para facilitar la aceptación. Alguna perras
necesitan de bozal o tranquilización en las primeras fases postparto, ya que a
veces rechazan o bien matan a sus cachorros. 7.-Controlaremos la cantidad de
calostro de la madre y monitorizaremos la hemorragia post-parto, dando al animal
de alta tan rápido como sea posible para evitar el estrés producido por el
ingreso en un ambiente desconocido para el animal.
BIBLIOGRAFIA
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Arus J., Martí S., Peña F., Prats., Libro de Ponencias Formación
Continuada de AVEPA 1, 1998
Fundación Once del Perro Guía
Universidad Alfonso X El Sabio
El objetivo de la cesárea es extraer todos los fetos de un útero grávido con la mayor rapidez posible.
1.-Inercia uterina primaria completa que no responde ala tratamiento médico
2.-Inercia uterina primaria parcial que no responde al tratamiento
3.-Inercia uterina secundaria que no puede resolverse por
manipulación.
4.-Anormalidades de la pelvis materna o de los tejidos blandos del canal del parto
5.-Tamaño excesivo del feto, sobre todo si sucede en la mayoría de ellos.
6.-Monstruosidades fetales, síndrome del cachorro solitario, o tamaño realmente excesivo.
7.-Exceso o déficit de fluidos fetales
8.-Malposición fetal no correjible
9.-Muerte fetal
10.-Toxemia o enfermedad de la madre
11.-Distocia por negligencia del propietario o criador.
12.-Cesáreas programadas.
13.-Signos constatables de sufrimiento fetal
PROTOCOLO ANESTÉSICO
Premedicación
ANESTESIA EN LA GATA
Premedicación:
Inducción:
Mantemimiento:
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